¿No hay quinto malo? “Black Friday” y la desigualdad de ingresos en Honduras


Viernes negro en Tegucigalpa

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la No violencia contra la Mujer. Desde la azotea en mi nuevo trabajo tuve oportunidad de observar una gran aglomeración de personas en la calle. Pero no era una manifestación contra la violencia (que desfiló en la mañana y no la vi) sino centenares de personas de la clase media alta(nera) de Honduras haciendo filas desde la madrugada para entrar a La CURACAO y participar en el gran evento del “Black Friday”.

Para las y los inocentes que no se enteran “Black Friday” es, EN ESTADOS UNIDOS, el día que sigue a la “acción de gracias” o Thanksgiving day, y tradicionalmente marca el inicio de la temporada de compras navideñas en una sociedad que esta tan obsesionada por el consumo que tras los atentados terroristas del 9/11 el entonces presidente Bush dio un mensaje a su ciudadanía no de buscar el amor y la paz, sino de salir a comprar para “derrotar al terror”.

El término se origina en 1966 en la ciudad de Filadelfia y se refería, entonces, al espantoso tráfico vehicular que ocurría en el día después de Acción de Gracias. Como “thanksgiving” ocurre el cuarto jueves de noviembre en USA, el black Friday normalmente cae entre el 23 y el 29 de ese mes.

Solo que ahora ya no es únicamente una “tradición” de USA. A pesar de sus tres veces repetido “Viva Honduras”, nuestra conservadora clase media imita el thanksgiving (se acaban los pavos en los supermercados hondureños) y, ahora también imita el “Black Friday”.

Así que mientras observaba las filas, el embotellamiento y a la policía resguardando el proceso apresurado de compras, me puse a pensar en quiénes son estas personas en nuestro país. Veamos:

Estos son los ingresos, por persona, por hogar y en lempiras de los cinco grupos o quintiles en los que el Instituto Nacional de Estadística divide a la población del país. Ahora veamos los precios de la canasta básica (2010) nuevamente con datos del Instituto Nacional de Estadística:

En el área urbana hay un total de 850,958 hogares y podemos hacer un cálculo rápido para comparar ingresos y capacidad de adquisición de la canasta básica, para lo cual vamos a asumir que al menos 2 personas de cada hogar trabajan, de lo que resulta:

      • El primer quintil necesitaría ganar 6 veces más para poder llegar a la canasta básica.
      • El segundo quintil necesitaría ganar 2.5 veces más para poder llegar a la canasta básica
      • El tercer quintil necesita ganar 1.21 más para poder llegar a  la canasta básica.
      • El cuarto quintil gana apenas 0.8 veces más del absoluto mínimo para llegar a la canasta básica.
      • El ultimo quintil gana 3.55 veces más de lo necesario para llegar a la canasta básica.

Los quintiles no son tampoco homogéneos.  No TODOS los hogares del primer quintil tienen un ingreso de L330 por persona, algunos tendrán menos, algunos más. Igualmente, no todos en el último quintil tienen un ingreso de L7,064. Este es un valor promedio obtenido de comparar los mayores ingresos a los menores dentro de ese grupo de población. No todos en el ultimo quintil ganas más de 3.5 veces lo necesario para cubrir la canasta básica, y algunos, pocos, ganan mucho más que eso.

Por ello Honduras es uno de los países con mayor desigualdad del mundo (su coeficiente de Gini, un indicador estadístico para medir desigualdad es de 0.60 donde “0” es igualdad absoluta y “1” es desigualdad absoluta). Si nos ponemos a hilar fino, esta desigualdad es mayor para las mujeres, para los pueblos indígenas, para la mayor parte de la población urbana y rural.

De acuerdo al mismo INE, la tasa de desempleo abierto en Honduras es de 4.6, la de subempleo visible de 11.3 y la de subempleo invisible de un impresionante 33.0, con casi un millón y medio de personas en situación de subempleo.

A esto sumemos la violencia, las violaciones a los Derechos Humanos, y la falta de oportunidades hacia el futuro. Ninguno de estos datos computa en la mentalidad de aquellos que, parafraseando a los movimientos occupy, son “el 1%”. Para ellos lo importante es comprar, o mejor aún, ser vistos comprando. Para ellos lo que importa es que hay mols por montones (porque eso seguro es indicador de desarrollo ¿no?), y contar con una policía que, si bien mata jóvenes inocentes a menudo, al menos está ahí para garantizarle al 1% el poder disfrutar de su viernes negro.

(Con mucho agradecimiento a Ivania Padilla, quién me llamó la atención sobre los números)

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