El autor

Sergio Fernando Bahr, sociólogo hondureño.

Seguir en Twitter: Sergio Bahr

Usando sombrero desde antes que fuera presidente aquel.

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9 pensamientos en “El autor

  1. Felicidades Sergio por tratar temas que otros no se atreven ya sea por incapacidad o que por intereses politicos que al final son intereses de clase, quieren mantener ocultos, pero que deberian generar sendos debates nacionales que nos permitan opinar a todos los/las hondureños /as con criterios solidos sobre los grandes problemas de la nacion.

  2. Que tal Sergio, me haces recordar a Jorge Luis Borges con tu forma de escribir. Me gusta mucho, segui escribiendo y mandandome tus articulos…

    Carlos

    Amen

  3. Quiero compartir con Usted el siguiente ensayo:

    PARA NO HUIR JAMÁS
    MELVIN MARTÍNEZ
    melvinadalid@yahoo.es
    No puedo olvidar el tiempo aquel cuando llegaban al pueblo las volquetas verdes y el bus del batallón, a reclutar muchachos para hacer el servicio militar obligatorio.
    Todo el lugar entraba en zozobra, las calles quedaban desiertas en un santiamén. Y adentro de las casas todo mundo pidiéndole a Dios que protegiera a los muchachos para que no fueran detenidos por los militares inhumanos que golpeaban a todo el que capturaban.
    Cuando niños mirábamos por las ventanas aquellos hombres verdes armados y con cara de malos perseguir a los jovencitos.
    Los soldados se enfurecían cuando no podían agarrar a nadie. Por eso, cuando se dieron cuenta que los muchachos se escondían y eran bien acogidos en cualquier casa, decidieron llegar con sigilo, como a las siete de la noche cuando empezaban las películas mexicanas en el cine del pueblo y cuando las esquinas estaban llenas de vida con los grupos de jóvenes contado las anécdotas del día.
    Los pies no ajustaban para correr y más de alguno era sometido para iniciar el sufrimiento de la vida militar en donde eran humillados hasta aceptar al fusil como su madre y una vida llena de humillaciones.
    Los muchachos corrían, saltaban cercos, se introducían en el monte con tal de huir de la chiri, esa vida militar en donde sólo se les enseñaba a odiar a los civiles.
    Lo triste era cuando se tenía que viajar. Los retenes de reclutamiento estaban a la orden del día. Todos los jóvenes rogaban para que la bendición de sus padres y las oraciones fueran escuchadas por el todo poderoso.
    Fueron tiempos difíciles, muchos adolescentes vieron truncadas sus aspiraciones y planes de vida porque fueron reclutados contra su voluntad para la vida militar. La mayoría de los reclutados eran muchachos de familias muy pobres, a quienes les transformaban su conciencia humilde y servicial, por la grotesca actitud militar de irrespeto a los demás seres humanos. Los civilones eran, a partir del primer día de entrenamiento castrense, sus enemigos a muerte.
    En el pueblo sólo quedaban los hogares tristes y la nostalgia de los amigos y amigas por el sufrimiento y vejámenes a los que serían sometidos los reclutados.
    Los muchachos de ahora no conocen ese sufrimiento, los padres y madres jóvenes no saben lo que sufrían los padres y madres de aquel tiempo por sus hijos. Por eso algunos y algunas en su inocencia e ignorancia se muestran de acuerdo con que vuelva el servicio militar. A través de los medios de comunicación les han hecho creer que con volver obligatorio el servicio militar terminará la delincuencia. Esa es la más grande mentira. La delincuencia disminuirá cuando la educación sea para todos y de mejor calidad, la delincuencia desaparecerá cuando salgan los corruptos y delincuentes que se han infiltrado en la policía y en el poder judicial, la delincuencia terminará cuando haya empleos para todos los hondureños y hondureñas, la delincuencia será historia cuando se inculquen desde la familia, desde los centros educativos y desde los medios de comunicación valores que fortalezcan la convivencia armónica, la delincuencia morirá cuando derrotemos la corrupción gubernamental que impide el desarrollo humano.
    El servicio militar obligatorio no resolverá absolutamente nada, sólo provocará que nuevamente los jóvenes vivan en zozobra huyendo de los militares y cuidándose de los delincuentes.
    Sería mucho mejor cerrar los batallones, convertirlos en colegios y universidades e invertir en la formación de policías profesionales orientados a proteger, de verdad, la vida de los ciudadanos, para no huir jamás.

  4. Hola Sergio, fijese que estoy queriendo contactarlo para unas capacitaciones con grupos de sociedad civil en el tema de incidencia y otros, a que número de cel. puedo llamarle.

  5. Revisando tareas de los/as alumnos/as (Ley PIPA y SOPA), encontré que te visitaron e hicieron de las suyas, vi tu publicación del Black Friday y me recordó un video que vi hace poco sobre como empieza a reforzrse la idea del consumismo en Estados Unidos, te dejo el enlace: http://vimeo.com/24974870, por si no lo has visto aún.

    Saludos,

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